18 enero 2012

De emociones, sensaciones, demostraciones y otros menesteres

El otro día hablaba con mi prima -que también vive en París como yo y que acaba de volver de pasar un mes en Argentina- de la exagerada efusividad de los argentinos. Me contaba que fue a depilarse y la depiladora -a quien nunca había visto en su vida- la recibió con un beso. Otra vez fue a tomar un helado y la persona detrás del mostrador le preguntó: "¿qué gustos, mi amor?".
Pronto voy a bloquear a mi primita de 12 años del FB porque ya no soporto más sus status "fulanita te amo, sos el amor de mi vida, te extraño, no puedo vivir sin vos, sos una diosa" y eso a 23 nenes diferentes.

Chéri se burla de mi cuando hablo con algún compatriota y dice "qué liiiiiiindo", juntando las palmas de ambas manos frente a su pecho y encojiendo los hombros. Me repite hasta el hartazgo que cuando digo "hace mil años que...", "te lo dije 100 veces" o cualquier otra exageración intencional y simbólica para expresar dimensiones, él no puede concentrarse e intenta imaginar tales cantidades absurdas sin éxito.

El típico comentario "ellos son mas fríos que nosotros", siendo "nosotros" los latinos y "ellos" todo el resto del planeta, hace muchísimo que no lo escucho.

En otro orden de cosas pero, para mí, intrínsecamente relacionado a la expresión de emociones, hay un curioso comportamiento que pude observar muy de cerca y que me gustaría comentar (y escuchar opiniones, de ser posible).

¡Ah!, pero primero y sin hacer etología ni psicología, pregunto: si un comportamiento se repite 3 veces de forma idéntica entre mis amigos de la misma nacionalidad, ¿puedo establecer un patrón de conducta?

Con vuestro permiso, lo voy a hacer.

Mis adorados amigos -y familia política- rusoparlantes* no dejan de sorprenderme. Hace ya mas de 3 años que forman parte de mi vida cotidiana; actitudes que antes me parecían de otro planeta, hoy me parecen naturales, comprensibles (a veces no tanto) o, en todo caso, esperadas.
Una de esas actitudes incomprensibles es la que se repitió por tercera vez hace un par de semanas y frente a la cual me es imposible mantenerme indiferente: tres amigas cercanas no anunciaron su embarazo (en el caso de una de ellas, ¡¡¡de 5 meses!!!)
En las tres oportunidades nos enteramos gracias al sexto sentido de chéri quien es particularmente sensible (aparentemente, yo no conocía este don oculto) en esto de detectar embarazos insospechados.

Paso a relatar, a modo de ejemplo, una de las antes mencionadas situaciones, precisamente, la última. Fue en la fiesta de Año Nuevo. La -hasta entonces- embarazada undercover era la dueña de casa. Nos recibió a todos junto a su marido en su cómodo y acogedor hogar y con las delicias a las que nos tiene acostumbrados. Pasamos una noche muy agradable donde los brindis ser repitieron -por lo menos- una media docena de veces. Brindamos cuando fue año nuevo en Moscú, en Ucrania, en Francia y en Argentina. Con cada "chin" de las copas, las frases trilladas -aunque genuinas- ser repetían: "felicidades, que tengas un año maravilloso". La nueva vida en camino ni se mencionó si bien algunos de los invitados sabían pero yo, hasta entonces todavía no.
Al dia siguiente, todos reunidos alrededor de la mesa, comiendo las sobras de la bacanal romana ucraniana, nuestra amiga undercover entra en la habitación y lo que siguió me sobrepasa, fue una especie de momento metafisico.
Chéri la mira entrar en el living sin emitir comentario. La mira a los ojos. Ella lo mira. El intensifica la mirada con sus preciosos ojos azules. Ella dice: "si".
Chéri se da vuelta y me "traduce" en francés: está embarazada.

Yo que los aprecio muchisimo a ambos, tenía ganas de saltar de la silla y abrazarlos a ella y a su marido para felicitarlos, pero pronto me di cuenta que hubiese estado fuera de lugar. Creo que pegué un grito, creo que dije que los felicitaba, que me alegraba mucho por ellos, que era una noticia hermosa. (Sobre todo porque era totalmente inesperado, es una pareja que están casados hace muchos años y yo siempre pensé que si no habían tenido hijos hasta este momento, es porque no querían tener). Ella no sé qué contestó -si lo hizo-, quizás dijo gracias, quizás esbozó una tímida sonrisa. Yo estaba practicamente indignada de la falta de "anuncio oficial"... ¡por tercera vez! Y les dije que yo soy latina y sudamericana (sí, hay que explicar porque los franceses también se dicen latinos cuando les conviene), que en mi cultura, noticias de semejante calibre se anuncian con bombos y platillos. Mis amiga/os argentina/os que esperan bebés, escriben o llaman para anunciar, asi haga mucho tiempo que no nos escribimos.
Ellos no entienden el sentido de hacer una cosa así, dicen que si no se presenta la situación, si no estamos hablando del tema (cuestión un tanto improbable: el tema de la concepción o la planificación familiar no suelen formar parte de nuestro variado repertorio de temas de conversación) no saben cómo decirlo. Hice una especie de encuesta alrededor de la mesa entre todas las mujeres y les pregunté si ellas lo anunciarían. Unánimemente dijeron que no. Alguien  mencionó que antiguamente se creía, por cuestiones supersticiosas, ¡que no había que anunciarlo hasta el bautismo!

Con la distancia y la pseudo-objetividad que se obtiene después de vivir varios años fuera de mi país natal, el contacto con otras nacionalidades y el compartir mi vida con alguien que nació en las antípodas, no puedo tomar posición pero sí poner en cuestión tremenda demostración de emociones por parte de nosotros, los latinos.

¿A qué se debe tal profusion de sentimientos? ¿Por qué tal prodigalidad de emociones no tiene eco en otras culturas? ¿Dónde aprendemos, quién nos enseña a demostrar la emoción? ¿es realmente una exageración o es genuino?


* termino genérico para designar a los rusos y ucranianos a falta de otro mas ajustado. Otros términos por mí empleados pero menos felices son: "ustedes los rusos", "soviéticos", "eslavos", "aliens", "bizarros"...
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