22 enero 2011

los copitos

No me acuerdo de la primera vez que me  puse los esquíes. Deberia tener alrededor de 4 años, seguro que eran marca Rossignol. Mi mamá me cosía un elastico a los guantes que después pasaba por las mangas para que no los pierda. Mamá o papá me despertaban muy temprano, era noche cerrada todavía. Mamá me vestía, me ponía una camiseta, una polera, el enterito (¿rojo?) de ski, dos pares de medias y las botas rojas de pre-ski. Tomaba la leche con Nesquick, un pan con dulce de leche y me llevaban a la sede del Club Andino Esquel, porque yo era del Andino, no del Slalom, de donde eran «los malos». Subíamos a La Hoya en el colectivo del Club. Yo era muy tímida y no  muy popular asique la mayoría de las veces me sentaba sola. Cuando llegábamos a La Hoya todavía era de noche. Subíamos del estacionamiento hasta el Club caminando, hacía un frío glacial siempre, viento helado. Al llegar íbamos a buscar las botas que quedaban guardadas en el Club. Ya se empezaba a sentir el olorcito de la comida que íbamos a comer al mediodía, ¡ojalá que sean lentejas!. Los chicos cool jugaban al ping pong apenas llegaban, yo no. Yo me ponía mis botas frente al fogón, si no las podia cerrar, un instructor me ayudaba. Empezaba a amanecer y con los primeros rayos del sol salíamos a esquiar. Cada grupo tenia su instructor. Es raro pero no me acuerdo para nada de mis companeros de grupo. En la escuela de ski estabamos todos divididos por nivel, yo no me acuerdo de cuando era principiante, sólo tengo el recuerdo de estar en los grupos mas avanzados. Los Copitos no esquían, juegan en la nieve, al lado del Club, van a caminar y hacen muñecos de nieve. Me acuerdo cuando mis hermanos eran copitos, de mí no. Yo estaba en los grupos mas avanzados y no entendía bien porqué, yo siempre tenía la sensación de esquiar mal, nunca «cantaba primera» para ir atrás del instructor, primera de la fila de los alumnos, yo siempre quería ir última. Pasabamos cañas y tan mal no me iría porque me pusieron en el equipo de competición del Club, ¡justo a mi que me gustaba ir ultima! Hice varios viajes para competir en otros centros de ski, fui al Catedral y a Chapelco. creo que nunca me gustó competir, la largada era un momento super estresante. Había que correr sin campera y sin gorro (cuestión de aerodinamismo, ¿viste?) asique tengo el recuerdo de estar esperando mi turno para largar ¡temblando de los nervios y del frio! No me acuerdo si alguien me preguntó si quería competir y si fue así, porqué acepté. Me atrevo a decir que esas carreras fueron bastante traumatizantes hasta que, una vez, justo cuando mamá y papá subieron a La Hoya a verme correr, bajando Gigante (¿o era slalom?) me descalifiqué. Me comí una caña, me di cuenta enseguida y no quise terminar la carrera, me fui por el costado. Todavía me acuerdo, fue en el Primer Cañadón. Me fui de la pista inmediatamente. Esa fue la última vez que competí.
A partir de ese momento empecé a disfrutar del ski de otra forma, esquiaba con amigos o sola, iba por donde quería, cuando hacía mucho frío y ya no sentía las manos ni los pies, paraba un rato en la Confitería a calentarme frente al fogón.
Amo esquiar. No me acuerdo de mi vida antes de saber esquiar. Siempre supe. Nací con los botines puestos.

Pequeña Helenita a los... ¿4 años?

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