31 enero 2011

Astérix y Obélix y Le Coq Sportif *

Mi nueva entrada a Francia esta vez es por la puerta y no por la ventana.
Con mi visa "vida privada y familiar" debido a mi matrimonio con un ciudadano francés (ironías de la vida que le dicen), viene una larga lista de derechos y obligaciones que estoy más que feliz de tener, conocer y respetar. Después de prácticamente 5 años de estar al filo de la legalidad (con unos cuantas zambullidas en la ilegalidad más absoluta), levanto la frente, saco pecho y digo: ¡TENGO TODOS MIS PAPELES EN REGLA! (merci éternel, mon chéri)
Cuando uno entra a Francia por la puerta grande, tiene derecho a no hacer la cola durante horas frente a la Prefectura a -10º con lluvia, tiene derecho a que te digan "je peux vous aider, Madame ?" en vez de tres gritos para decirte que te faltan papeles y que tenés que volver a traerlos, o gritos en aumento al ver que no entendés francés y confundir esta incapacidad con una simple sordera.
Cuando entrás a Francia por la puerta grande, te llega por correo a tu casa un sobre con muchos papeles y una serie de rendez-vous y un objetivo: al final de todos tenés que lograr obtener 5 certificados. Ya tengo el de la consulta médica (radiografía de pulmones incluída), el de francés y de "Vida en Francia" (los cuales obtuve sin tener que hacer los cursos ya que me eximieron), tengo que ir al de "análisis de competencias laborales" y tuve que hacer la "Jornada Cívica". Y es de ésta última que me gustaría contar.
A las 9 en punto, en un centro de formación del XVIIIº arrondissement, nos recibieron muy amablemente en una sala, chica pero suficiente para el grupo de aproximadamente 20 personas. En los escasos minutos que tuvimos que esperar a la profesora, tuve tiempo de mirar a mi alrededor y jugar a uno de mis juegos preferidos: adivinar la procedencia de la gente.
Unos minutos mas tarde nos presentábamos: delante mío un tunecino de unos 50 años al cual la profesora inmediatamente felicitó con un "Allez la Tunisie !" y yo confirmé desde la silla de atrás. Dijo: "Para Francia es el 14 de julio, para nosotros es el 14 de enero". Un albañil polivalente maliense, una artista georgiana-estadounidense (no del estado yanqui), un economista beninés, un licenciado en marketing senegalés, un estudiante chino, una brasilera que acababa de llegar y más de 15 bangladeshíes que trabajaban todos en la restauración. Todo, todo el curso estuvo íntegramente traducido al bengalí por una joven y elocuente traductora bangladeshí.
Empezamos viendo un mapa geográfico de Francia, al hablar de superficie cada uno decía cuántas veces entraba -o cuántas veces más grande es- su país. Francia entra unas cuatro veces y poquito en Argentina. Hablamos de divisiones administrativas: Francia tiene 101 departamentos (Mayotte se incorporó en enero 2011) de los cuales 5 son de ultra mar (DOM, departamentos de ultra-mar): Guadalupe, Martinica, Guyana, La Reunión y ahora Mayotte. (Ni hablamos de los TOM, territorios de ultra-mar, ni de las Comunidades ni de las regiones, todos bajo soberanía francesa fuera del territorio metropolitano y con una diversidad de estatutos jurídicos increíble).
En la hora y media siguiente, hicimos un recorrido por los últimos... 2500 años de historia. Mención especial a la capacidad de síntesis de esta profesora. Lo único que me molestaba un poco era la costumbre de dejar las frases incompletas esperando que nosotros las termináramos. Tarea bastante complicada visto que sólo un grupo reducidísimo hablábamos francés (el tunecino, la estadounidense y los 3 africanos. No estoy muy segura que el chino y la brasilera entendían todo) y, en segundo lugar, porque sus frases eran del estilo: " El Edicto de Nantes garantizaba la libertad de conciencia en todo el reino y..." Al cabo de unos segundos de silencio, ponía cara de decepción y continuaba "...aseguraba la libertad de culto en los lugares donde los protestantes ya estaban instalados desde 1597 y en los más de 3500 castillos." Lo tenía en la punta de la lengua.
A la velocidad del rayo pasamos por las diversas olas colonizadoras de Celtas, Germánicos, Visigodos... los Francos y su rey Clovis, la conquista del territorio romano de la Galia (no muy lejos de lo que es el actual territorio francés metropolitano), la guerra de los galos contra los romanos, la invasión romana con Julio César, el fin de la Galia Romana cuando se separa del Imperio Romano, las dinastías merovingeas y carolingeas, la Guerra de los Cien Años (entre los ducados franceses y el Reino de Inglaterra debido a la debilidad económica y geográfica de Francia y los reclamos territoriales y administrativos de la corona británica. Victoria francesa gracias a la actuación clave de Juana de Arco), la unificación del Reino de Francia, la formación del idioma francés, la Masacre de San Bartolomé (la matanza de protestantes en París en 1572), "París bien vale una misa", dijo Enrique IV y firmó el Edicto de Nantes que trajo un poco de paz y tolerancia religiosa a las atroces guerras de religión. Luis XIV, absolutismo, "las luces" con Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Diderot y compañía, toma de la Bastilla, Revolución, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Napoleón, su sobrino, la República, El Consulado, El Primer Imperio, La Restauración y vuelven los Burbones por 15 años más. La Segunda República y el sufragio universal (para los hombres), abolición de la esclavitud recién en 1848,  Primera Guerra Mundial, Pétain y sus plenos poderes durante la Segunda, Régimen de Vichy, De Gaulle y Quinta República. Francia en la CEE, después en la UE, euro. ¡Ufff!
Hablamos de los valores de la República: liberté, égalité, fraternité, los símbolos de la patria: la bandera, la Marsellesa, la Marianne con su gorro frigio.
Vimos un organigrama de la administración francesa, de la división de poderes y del sistema mixto de gobierno (parlamentario-presidencialista), las cámaras, las cortes del poder judicial, un repaso de los ministros actuales (con mención especial al ministro que nos concierne directamente: M. Brice Hortefeux, ministro del Interior y de la Inmigración).
La jornada cívica se terminó con un recordatorio de que los inmigrantes tenemos los mismos derechos que los ciudadanos franceses, una mención especial a todo tipo de discriminación, hablamos de violencia doméstica y de derechos de las mujeres, momento en que se armó una discusión muy interesantes entre los africanos y bangladeshies y la profesora.
La jornada terminó a las 17h, con una hora de pausa al mediodía donde nos llevaron a un restaurant y nos dieron un muy correcto almuerzo. Teníamos pequeños recreos donde había café o té a disposición.
Esta formación -obligatoria- me pareció excepcional. A nivel de contenido y en el sentido que sea obligatoria. Es nuestra obligación como inmigrantes aprender, conocer y respetar el país que elegimos. Aunque no sea el caso de todos (en el recreo hablé con un refugiado político sirio de origen kurdo que no eligió Francia sino Inglaterra pero estaba más que feliz que lo habían recibido como demandante de asilo).
Extraordinario que tengas que hacer un curso obligatorio de francés, extraordinario que tengas que ir a hacer un "análisis de aptitudes laborales".
Más allá que obtener la visa para vivir-trabajar-estudiar en Francia sea bastante difícil, aplaudo la iniciativa que, una vez conseguido, los inmigrantes "seamos obligados" a integrarnos a la sociedad.
Por una sociedad sin guetos, sin excluídos, sin ignorantes de sus derechos y obligaciones. Por una sociedad donde todos podamos ejercer libremente nuestras profesiones, donde mi CV valga lo mismo que el de un francés, donde mi acento no implique nada más que un toque de color a mi personalidad.
Bien, Francia. Empezamos bien.
Eugène Delacroix - La Liberté guidant le peuple.
Musée du Louvre 

(*) Le Coq (no la empresa de indumentaria deportiva, sólo me divertí a hacer que rime) es uno de los símbolos no oficiales de Francia, viene del latín donde gallus significa a la vez "gallo" y "galo". Originariamente fue un juego de palabras utilizado durante la Edad Media por los enemigos de Francia y, particularmente de Felipe Augusto, de quien decían que era tan orgulloso como un gallo. Los franceses y su -aparentemente- muy antiguo sentido de la contradicción, se apropiaron del símbolo como homenaje al vanidoso animal.
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