13 diciembre 2013

Semana 36

Mi panza a los 7 meses. Foto de IG
A pocas horas, días, semanas de que mi vida cambie radicalmente y de tener en mis brazos a nuestra bebé, las emociones son tantas que me es muy difícil plasmarlas en un texto coherente. Lo quise hacer a lo largo del embarazo pero me fue muy difícil. Tenía las ideas en mi cabeza pero al intentar expresarlas, no pude dar con nada demasiado lógico. ¿Será por eso que este estado roza con lo mágico o, por qué no, milagroso?. Sí, millones de años de evolución humana, la ciencia que descifró el genoma humano y los avances y descubrimientos diarios pero... que un ser se forme y crezca en el propio cuerpo y que luego se convierta en una persona, sigue siendo algo mágico. ¡Pobres hombres que no pueden experimentar este estado! La naturaleza nos hizo un regalo maravilloso a las mujeres, poder sentir a tu bebé crecer y moverse dentro tuyo es el regalo más fantástico que me hayan podido dar... además del de mi propia vida.

Estos casi nueve meses fueron un período de conciencia plena de mi presente, de quién soy, del mundo que me rodea. Un período de éxtasis, de sentido de la dirección, de fuerza. 

En la modernidad, con las ideas feministas de la "liberación femenina", decir que una mujer se siente plena cuando da a luz es políticamente incorrecto, inaceptable. Respeto desde lo más profundo de mi ser a aquellas mujeres que deciden de forma consciente no tener hijos, admiro esa seguridad y honestidad hacia ellas mismas. ¿Por qué está mal decir que una mujer se siente completa cuando trae a otro ser a este mundo? ¿Por qué está mal que el instinto animal, el instinto más básico, nos gobierne? 

¿Por qué las mujeres queremos ser madres? No sé si es entonces este instinto animal de reproducción, si las mujeres somos instrumentos de un Plan Universal, si lo hacemos inconscientemente para conformar el modelo socio-cultural establecido o si, a un nivel metafísico que me cuesta imaginar, son los hijos los que nos eligen como padres. No tengo la respuesta a una sola de estas preguntas pero sólo puedo estar segura de una sola cosa: hoy me doy cuenta que no podría sentirme plena si, al final de mi vida, no hubiese pasado por esta experiencia.

La experiencia de la maternidad no es un sentimiento anodino: nos confronta con nuestra imagen del mundo, con nuestra consciencia del presente y con la fuerza de la vida. Es una experiencia iniciática (y no tengo miedo de usar esta palabra) que nos va a enseñar el significado del amor incondicional. El embarazo me dio una sensación de fuerza insospechada (espero que en el parto también). Las sensaciones más profundas se exacerban, los instintos se despiertan.

Convertirse en madre es ser responsable de su propio cuerpo, estar a la escucha de las necesidades reales, es volverse autónoma. Es realmente crecer y madurar. Me siento, más que nunca, conectada a la Tierra, a un Todo, a las generaciones pasadas y futuras. Siento a la vez una enorme responsabilidad y un reconocimiento infinito hacia esta Naturaleza que me eligió como depositaria de fertilidad.

Y no olvido el rol del padre, del compañero, el rol masculino al lado mío, tan vital como el femenino. Nada puede existir sin su opuesto (es lo que me tatué hace años en mi tobillo izquierdo para tenerlo siempre presente). El rol del futuro papá es axial y fundamental. Es complementario al mío y no me hubiese embarcado en tal aventura sola (mi reverencia a las madres solteras -por opción o no- quienes tienen que asegurar ambos roles). 

Mujer y Hombre complementarios en esta maravillosa aventura de la vida.

05 septiembre 2013

El milagro

Hace 2 años y medio que escribí esto
2 años y medio después sigo teniendo las mismas certezas y las mismas dudas... salvo una: nuestro bebé está en camino.
No fue fácil, desde que tomamos la decisión hasta poder concretarla, pasamos -pero sobre todo yo- por muchas etapas: entusiasmo, frustración, rabia, abandono, hartazgo.
El tratamiento no fue fácil de sobrellevar psicológicamente. Decidimos mantenerlo en secreto y no me arrepiento, era demasiado pesado para digerir como para, además de todo, tener que soportar las ansiedades ajenas. Pero lo hicimos, de a dos, aunque haya sido yo la que se pinchaba todos los días. 
Y ¡bendita seas, medicina y los profesionales que la ejercen con tanta vocación! Yo que despotrico seguido contra los métodos ortodoxos alopáticos, mi vida y la de nuestra futura hija dependieron en gran parte de la ciencia.

Hija: ¡te esperamos, añoramos, soñamos tanto! Empezaste a existir en nuestras vidas en un momento de amor incondicional, confianza y apoyo. Ambos te quisimos siempre, desde antes de que seas. Te imaginamos, te anhelamos.
Las primeras semanas de tu existencia las pasamos en el hospital, fueron momentos muy difíciles, de superar límites, de desesperación y dolor físico que no me creía capaz de poder soportar. Pero lo hice, lo superamos, los tres juntos.
Fue lejos la experiencia de dolor físico más intensa que sentí en mi vida pero, si tuviese que volver a pasar por ella para saber que vas a venir, lo haría ahora mismo.
Desde las primeras horas fuera del hospital, empezamos a darnos cuenta que no te habíamos soñado, que en esos pocos milímetros de tamaño seguías existiendo. Poco a poco fuiste tomando forma, evolucionando, mi panza volvió a redondearse pero esta vez... de vida. Mi estado de bienestar fue -desde que salí del hospital hasta hoy- total. No tuve el más mínimo síntoma "clásico" del embarazo: no sé lo que es un mareo, una náusea... Vinieron los anuncios oficiales, las sorpresas, las lágrimas de emoción. Organizamos picnics en tu honor y cenas, la noticia fue recibida con genuino afecto y buenos deseos de todo nuestro entorno.
Desde un principio tuve la certeza de que eras nena. Si bien no tenía ninguna predilección por uno u otro sexo, sabía que eras mujer. Hacia principios del 4º mes pudimos comprobarlo. 

Ya estamos en el 5º mes. Todavía no tenés nombre, no es fácil encontrar uno que sea pronunciable de forma similar en 3 idiomas. 
Hace poquito empezaste a moverte, te siento en la parte más baja de mi abdomen. Tus burbujitas me llenan el alma de amor y las ganas de tenerte en brazos son cada vez mayores.
Te extraño seguido y cuento los días que faltan para la próxima ecografía para poder verte. No sé cómo hacen las madres "normales" que sólo tienen 3 ecos en todo el embarazo, ¡nosotros tuvimos decenas!.

Mi mesita de luz parece la góndola "puericultura" de la FNAC. Libros, artículos y revistas se apilan sin ningún orden particular. Quiero leer todo, saber todo, aprender todo. Aunque sé que la mayor parte es instintivo y que no se aprende, quiero estar lo más preparada posible.

Pronto empezamos el otoño, vos nacerás al principio del invierno, aunque en las tierras de tu mamá será verano.

El papá y la mamá que te tocaron te cuidan desde ya y prometen hacerlo toda la vida, prometen dar lo mejor de ellos para vos, siempre. Prometen enseñarte todo lo que saben y aprender cosas nuevas juntos, en una nube de idiomas y culturas diferentes. Te dirán palabras, te contarán cuentos y cantarán canciones en distintos idiomas pero con el mismo amor.

Crecé sana en mi panza y descansá que la maravillosa aventura de la vida te espera.
Te esperamos, hijita, ¡te esperamos de brazos abiertos!

30 mayo 2013

La Revolución Estética

Crearon un mundo marcado por los sueños y el misticismo. Por una religión alternativa, por el exotismo y el erotismo, por el onirismo, el universo de la poesía y del arte simbolista. Una exacerbación de la sensualidad, la figura femenina, las líneas de la naturaleza y todos sus elementos. Desarrollaron una nueva lógica donde quedaron excluidos los valores tradicionales.

El apogeo del Art Nouveau fue muy efímero (de 1895 a 1905) pero marcó -y sigue marcando- una era y, sobre todo en París, es imposible no encontrarse cara a cara con vestigios de este maravilloso movimiento artístico.

El Art Nouveau es un arte esencialmente urbano del cual París sea posiblemente la capital (sobre todo después de la Exposición Universal de 1900), pero también se encuentra en ciudades como Barcelona, Glasgow, Viena, Bruselas y Riga.


Castel Béranger (1895-98) de Hector Guimard, 14, rue La Fontaine, XVIème - Paris

Cartel de la rue Agar en el arrondissement XVI de París

Detalle de una ventana de la rue Agar - XVIème - París
Entrada del metro Porte Dauphine - H. Guimard


Metro Abbesses - XVIIIème - Paris

Metro Chardon Lagache - XVIème - Paris
Detalle de un edificio Av. de Messine - París - Arquitecto Lavirotte

Puerta del 29, Av. Rapp, París - Arquitecto Lavirotte


Techo del Palau de la Música Catalana - Barcelona

Detalle de la Casa Vicens (¡está a la venta!) de Barcelona
"La Divina", "La Voz de Oro", "La escandalosa" Sarah Bernhardt (1844 - 1923) - Daguerrotipo hecho por P. Nadar
Cléo de Mérode (1875 - 1966) - Formada en la Escuela de Danza de la Ópera de París. Bailó hasta la 1º Guerra Mundial. Uno de sus espectáculos más conocidos fue en la Exposición Universal de París de 1900.

Edgar Maxence - La Fumeuse
Hector Lemaire - La Roche qui pleure - 1900
Gustav Klimt - L'arbre de la vie
Maurice Bouval - Candelabros
Lámpara Tiffany
Afiche para el espectáculo "La Dama de las Camelias" realizado por Mucha

Afiche para un baile de máscaras
Afiche de Paul Berthon
Bijou realizada por Fouquet a partir de un diseño de Mucha - ca. 1900
Peineta Bizantina realizada por Fouquet siguiendo un model de Mucha

Publicación de 1899. Diseño de Mucha



« Il faut être toujours ivre. Pour ne pas sentir l'horrible fardeau du temps qui brise vos épaules, il faut s’enivrer sans trêve. De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise. Mais enivrez-vous !  »

Charles Baudelaire


 « Nommer un objet, c'est supprimer les trois quarts de la jouissance du poème qui est faite du bonheur de deviner peu à peu; le suggérer, voilà le rêve.  »  
Stéphane Mallarmé



Post inspirado de la exposición actualmente en curso en la Pinacoteca de París sobre el Art Nouveau. Cruzando la calle, la otra exposición es la continuación de ésta: Tamara Lempicka, la Reina del Art Déco... pero esa es otra historia


Disculpas por lo  terriblemente mal insertadas que estás las imágenes. ¡Uno de los grandes defectos de Blogger es la inserción de imágenes!

24 febrero 2013

Esa raza rara


Nadie sueña con ser vegetariano. El vegetarianismo no inspira a nadie. Son como una especie disidente del homo sapiens, un eslabón perdido de la cadena alimenticia que, en vez de situarse heroico al final con los grandes predadores, decidió cobardemente quedarse entre los musgos y los insectos, justo por encima de la zanahoria y el brócoli. El vegetariano es la pesadilla de la anfitriona de la casa la cual queda desorientada ante tal espécimen y rápido empieza a imaginar platos a base de semillas y hojas.

¿Pero qué le vamos a servir? se cuestionan casi indignados aquellos que osan invitarlo a su mesa. Es un atentado a la moral, una falta de respeto a las buenas costumbres. Ser vegetariano es estar recluido del club de los bon vivants.
Están los militantes que enarbolan banderas verdes y defienden a todo pulmón los derechos de los cuadrúpedos. Y están aquellos que sufren en silencio, que esconden sus hábitos y no predican. Que rechazan la costilla de cerdo o se sirven ración doble de ensalada en vez de foie-gras en Navidad.
Yo los conozco, los cruzo cuando voy a los negocios de productos orgánicos. Lánguidos se pasean entre las góndolas con sus canastos llenos de productos difíciles de pronunciar. La tez mustia por la falta de proteínas animales, el pelo rebelde y las ropas sencillas. Austeridad, frugalidad que huele a abstinencia, a falta de excesos inherentes a la condición humana.
Yo los conozco muy bien. Yo soy una desde hace más de 15 años.

31 agosto 2012

Quodlibet*


Pasar el verano en París -sin irse de vacaciones- no tiene nada de malo. Durante el mes de agosto tuve poco trabajo y me pude dar el lujo de vagar por las calles de mi amada ciudad, descubrir nuevos lugares (siempre hay rincones ocultos) o volver a los preferidos.
También fui a varias exposiciones. Ésta fue una de mis preferidas:


Elvire au col blanc - Modigliani
La Femme au pullover rouge (1917) - Moïse Kisling
Interesante aprender sobre la vida de Jonas Netter de quien nunca había escuchado hablar y, sin embargo, fue uno de los coleccionistas más importantes del siglo XX. Descubridor de talentos y extremadamente discreto. Sin él, artistas como Modigliani, Soutine o Utrillo no hubiesen existido. Netter era un amante del arte en general y de la pintura en especial. Cuando llegó a París desde su Alsacia natal, no tenía los medios suficientes para comprar obras de arte, particularmente impresionistas, sus preferidas. Pero su pasión lo llevó a interesarse por artistas desconocidos y se aventuraba en ateliers para encontrarlos. Para eso se asoció a un personaje remarcable: Zborowski, un poeta polaco (o al menos así se definía él) exuberante, sociable y extrovertido, su opuesto exacto. Es este personaje quien le presenta a Modigliani. Netter, un judío discreto, se fascina con sus obras y empieza a comprar todo lo que el italiano pintaba. En un momento llegó a tener más de 40 obras. Así empieza a conocer a otros artistas quienes, más tarde, formarían parte de lo que se denomina “La escuela de París”: Valadon, Kisling, Utrillo, Soutine y otros menos conocidos como Krémègne, Kikoïne, Hayden, Ébiche...
Amedeo Modigliani

Netter es una de esas grandes personas que llevan a cabo una obra magistral sin necesidad de publicidad ni fama, por el mas puro amor al arte, por el placer que le provocaba observar sus obras y hacerlas conocidas del gran público. (Chéri me decía ayer, cuando le contaba esta historia, que un judío que se enriquece comerciando con arte, no lo hace sólo por amor. Yo me quedo con mi imagen romántica del personaje). No lo dice en ningún lugar en la exposición pero yo sostengo que tiene una marcada preferencia por los artistas judíos (muchos de ellos murieron en campos de concentración en la II Guerra)... incluso Modigliani es sefardí.

Jeanne Hébuterne
Hay que situarse también en la época: París de la post-guerra, “Los Años Locos”. El recuerdo de la guerra está todavía muy presente y para librarse de él, todo está permitido. En ese momento, el barrio de Montparnasse estaba en plena ebullición artística. Se dejan de lado los tabues, las mujeres aligeran su vestuario (o se lo sacan, directamente, como Josephine Baker). En Montparnasse te podías cruzar con Picasso, Chagal, Zadkine, Gertrude Stein, Hemingway, Dos Passos, Henry Miller, Fitzgerald, Ezra Pound, Man Ray, Joyce o T.S. Eliot. Alguien dijo que en Montparnasse “bebemos y bailamos. Fumamos y hacemos el amor. Escribimos y pintamos. Coco, heroína y nieve (seguramente haciendo alusión a las drogas). Nos picamos y aspiramos entre el pulgar y el índice. La policía cierra los ojos. Cada uno y cada una quiere hacer su vida. Reinventamos el amor, totalmente, como las doctrinas estéticas o las formas de pintar. Con el mismo deseo de hacer “borrón y cuenta nueva”. No se vive mejor en ningún otro lugar, libremente, ¡he aquí la palabra clave!. El amor libre, el arte libre.”

El 24 de enero de 1920 muere Modigliani. Al día siguiente, su esposa Jeanne Hébuterne, embarazada de nueve meses y con una hija chiquita, se suicida. Estas muertes conmocionan el ambiente artístico de Montparnasse y sirven para tener una perspectiva de la importancia que tendrá Modigliani en el futuro.

Es en esta atmósfera tan pasional, esta ebullición cultural, que estos artistas tienen la suerte de pintar y existir.

Suzanne Valladon


Retrato de Zborowski - Modigliani




















(*) Quodlibet: del latín quod : « lo que », y libet : «te place». La RAE prefiere la horrenda forma cuodlibeto que no pienso utilizar.
1. m. Discusión sobre un punto científico elegido al arbitrio del autor.
2. m. Dicho mordaz, agudo a veces, trivial e insulso las más, no dirigido a ningún fin útil, sino a entretener.
3. m. Uno de los ejercicios en las antiguas universidades, en que disertaba el graduando sobre materia elegida a su gusto.


Esta es, pues, mi disertación sobre un tema de mi gusto.